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sábado, 2 de diciembre de 2017

LAS SOCIEDADES, JAMÁS SE DIVIDEN.



                                         Las sociedades, jamás se dividen.
                                            Se deben, de respetar, las leyes.
                                                     Ya me  referí un día
                                                a los  que cuando hablan
                                                        alteran sus venas.
                                                   Esto no significa nada.

                                                 Las asociaciones políticas,
                                         son grupos que deben  de encargarse
                                    de representar las necesidades del ciudadano.
                                       No en  generar situaciones y aprovecharse
                          de los sentimientos de algunos, para  canalizar su veneno.
                                             
                                                 España no es perfecta.
                          Pero es un país tranquilo.donde viven  gente  maravillosas
                                           No se  merece que la dividan.
                       
                                        Creo  cada vez menos en la política
                                                   Pero es necesaria,
                                       Porque no todos pensamos iguales
                                 No tenemos por qué siempre tener razón.
                         Es bueno, tener a alguien que te corrija. Por qué no?
                               
                                               Si  crees que eres perfecto.
                                  Quizás busques un mundo, sólo a tu medida.
                                    Y este mundo puede ser bueno, solo para ti.
                                    Porque otros, no tendrán ni voz, ni boto.                             
                             
                                       
                 
           
                                       Autora: Yadila Reyes

jueves, 13 de abril de 2017

Anécdota sobre una experiencia con un banco en Semana Santa.

Voy a contarles algo que me ocurrió ayer en un banco.
Todo empezó por una hucha que hizo mi hijo, él mismo de una caja de zapatos.
Tiene ocho años, le gusta estar inventando. Y eso me encanta.
Como es semana santa y está de vacaciones Llegó el momento tan esperado para él, de abrir su hucha.
Si hubierais visto la carita que puso cuando vio, tantas monedas y todas suyas, parecía que estaba viendo un millón en vez de 25 euros.
Me sorprendió y me llegó al corazón sus planes.
Porque  hacía un tiempo atrás en el escaparate de una tienda vimos un bonito vestido, Pero tenía un precio demasiado alto, al menos para mi y no pude comprarlo.
Él me dijo.
-Mamá en cuando tenga dinero te compraré un vestido más bonito que ese.

Antes dije que me sorprendió y no fue por su generosidad.
 No es porque sea mi hijo, es que tiene un corazón grandísimo y del cual me siento muy orgullosa.
 Sino porque después de tanto tiempo, lo primero que me dijo fue..

  -¿Mamá recuerdas el vestido que te prometí?
¡Mañana te lo compro! ¡Pero no puede costar demasiado porque yo también me tengo que comprar algo!

¡Que gracia!
 La verdad es que casi me lo como.

Nada que cuando llegamos al banco no sabía que las monedas aunque venían en sus respectivas fundas, no te las cambian sino tienes una cuenta en el banco.
El pobre de mi hijo se quedó apenado porque de pronto su dinero se  había convertido en pura chatarra.

Yo intentando arreglar la situación, quise pagar el recibo del agua con las monedas y dejarle el dinero que traía
 a él porque se le quedó una carita al angelito.
 Y para mi sorpresa. Puedo asegurarles que como iba con el niño, fui amable en ningún momento descortés ni mal educada. 
En cambio ellos fueron con mala cara me invitaron a sentarme y esperar al director a ver si el permitía pagar el agua con tantas monedas y aunque me sentí incómoda con la situación. Tenía curiosidad por la reacción que tendría este. Quizás se compadecería a fin de cuentas no sabe mi situación económica.
¡Pero cual fue mi sorpresa! 
Que ya estaba allí y no tenía intenciones de atenderme.
Lo supe porque un señor indignado,  me dijo que todos los bancos tenían el mismo sistema. Que pidiera una hoja de reclamaciones.. 
Cuando fui, por ella,  había dos señores uno de pie, al lado  de la mesa donde la pedí. 
E inmediatamente, se presentó como el director y desde luego estaba al tanto porque me  restregó de malas maneras y muy altanero. Todas las formas de pago que había para el agua.
¡Claro!
 Todas ellas por medio de bancos.
Y queriéndome decir que fuera a fastidiar a otro lado.
Sin ponerse a plantear  en qué situación económica estaba yo.
Tendríais que haber estado.

Y aunque en mi caso era por cambiar las monedas a mi hijo. Y me molestó no lo niego no poder hacerlo. Ya no se trataba de eso. Ni de una perreta  por un capricho, no conseguido.
Era algo más.

Me dolió muy a fondo. Quizás  es porque me lo tomé demasiado a pecho. 
No me gustan las injusticias.
 ¿Que pasaría si te ves obligado a pagar con monedas porque no tienes otra opción?
Y en este caso abres la hucha para que no te corten el agua.


En segundos pasó por mi cabeza estas preguntas y por eso mi insistencia.

Ahí mi corazón se achicó. Y me sentí impotente cosa que no es fácil lograr en mi. 
¿Quién ampara a estas personas?
Porque por desgracia, no vi, ni una pizca de sensibilidad. Todo lo contrario. Prepotencia. 
 Parecía que le estaba pidiendo un préstamo  y no que intentaba pagar con monedas, una parte del recibo del agua.
Me dijo literalmente que aunque yo las llevara en su funda ellos tendrían que contarlas y no pensaban ponerse a ello. También aclaro que cuando hablaba con el director aunque no es normal en ese banco. En ese momento estaba casi vacío.
En mi humilde opinión, no veo bien estas situaciones, porque es dinero igual. 

No obstante, no  quería discutir porque como ya he dicho iba con el niño. 
Pero si quería mi hoja de reclamaciones.
La cual me dio después de restregarme que como se me ocurría pedir una hoja de reclamaciones, si ni siquiera era clienta del mismo.
Yo le respondí que quizás no fuera cosa suya, sino del sistema pero yo tenía derecho a que me diera la hoja de reclamaciones.
Y después de espera me dio la hoja.
Me fui a otro banco y pagué el agua. En mi caso traía más dinero.
Aunque parezca  tozuda. Lo que intentaba defender es el derecho a pagar también con monedas.
 Tal vez a alguien le parezca absurdo pero para mi esto no tiene lógica.  
Lo que me preocupa es el hecho de que le diera igual que una persona se fuera sin pagar un recibo tan importante como el agua.
Me parece inhumano.
Muy importante, aclaré bien que no era todo.La diferencia que pagaría en monedas eran (ojo) 18 euros.

Entonces me pregunto:
¿Y cuán frío puede llegar a ser una persona?
¿Cuál es el punto donde hay que frenar a este tipo de individuo?
¡Y el más importante!
¿Habrá alguien, al que realmente le importe arreglar estas cosas?




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