Un autobús llega a un pueblo abandonado,lleno de trabajadores ilusionados por empezar la explo-tación del oro negro .Como en el pueblo sólo habían casas que apenas podían mantenerse a en pie, a excepción de dos. y les daban repelús. Buscaron un lugar más apropiado donde montar una especie de albergue. y lo adaptaron hasta que fue habitable.
Cuando Yeit compró aquellas tierras,le dijeron en el pueblo colindante, la existencia de una leyenda en aquella zona.
Su interés en aquellas tierras, no pasaban el límite, de encontrar la fuente de oro negro y explotarlas al máximo. Con sólo sólo treinta y dos años, contaba con un imperio, ambicioso, de carácter fuerte, y con muchas ganas de comerse el mundo.
No obstante, en cuanto a la historia supersticiosa referente aquel pueblo; ese día en el comedor in-formó.
-Caballeros, Sobre este lugar hay una leyenda .Dicen, que en las noches de luna llena no se debe pasar por la curva del entierro, le llaman así ,porque si pasas esos días desapareces sin dejar rastro. Como si te enterrase en ella. -Se rió, luego, se disculpó. -Me río, pero el que me lo contó parecía hablar en serio. Esta noche creo que hay luna llena. Así que si alguno cree en esas cosas mejor que no salga. -Terminó la charla bromeando; era poco habitual en él. -No olvidéis que hemos venido a desenterrar oro negro. No a que nos entierren.
Los trabajadores, soltaron carcajadas con el último comentario. Uno grito.
-Si, que nadie salga, valla a comérselo el lobo.
Todos soltaron otra gran carcajada.
Al anochecer , un grupo de cuatro jóvenes , decidieron ir de fiesta al pueblo cercano, cogieron un coche todo terreno de los que usaban para trabajar y se marcharon. Se encontraron con el cartel que decía ..."La curva del entierro"... acordándose de la historia hicieron broma sobre ella.
El sitio era tenebroso, como cualquier curva de noche. En un pueblo donde no existan habitantes y en el que el pueblo más cercano este a cincuenta kilómetros.
La luz del coche dejaba ver el arcén cubierto de hierva a cada lado. Todo lo otro era bosque. Se escuchaba como era normal el sonido de los animales de la noche ellos iban conversando y no escuchaban mas que sus conversaciones.
-Si, que nadie salga, valla a comérselo el lobo.
Todos soltaron otra gran carcajada.
Al anochecer , un grupo de cuatro jóvenes , decidieron ir de fiesta al pueblo cercano, cogieron un coche todo terreno de los que usaban para trabajar y se marcharon. Se encontraron con el cartel que decía ..."La curva del entierro"... acordándose de la historia hicieron broma sobre ella.
El sitio era tenebroso, como cualquier curva de noche. En un pueblo donde no existan habitantes y en el que el pueblo más cercano este a cincuenta kilómetros.
La luz del coche dejaba ver el arcén cubierto de hierva a cada lado. Todo lo otro era bosque. Se escuchaba como era normal el sonido de los animales de la noche ellos iban conversando y no escuchaban mas que sus conversaciones.
Entonces antes de terminar la curva, vieron ,cinco mujeres vestidas de rojo, una de ellas llevaba un perro Blanco atado a una cadena.
Los cuatro jóvenes restaron importancia a lo que hablaban y se interesaron aquellas preciosas mujeres. Uno de ellos dijo.
-¡Ya sabemos el porque de la maldición!¿Quien puede resistirse a tanta belleza?-Dieron unas risotadas
Detuvieron el coche, preguntaron a las jóvenes si querían que las llevaran. Ellas, sin pronunciar pa-labras, subieron, La última en subir fue la que llevaba el perro. Antes de comenzar el viaje y sin que todavía ellas dijeran nada, sólo señalar con el dedo, en dirección a un callejón.
Ellos apagaron el coche, confundidos, esperando lo que pedía
- Los tres pensaron a la mismo tiempo.- Si lo que queréis es que os acompañemos. ¡Encantados!
No dejaban de mirar sus gestos, golosos e impacientes, llenos de lujuria.
Ellas bajaron del coche haciendo señas con el dedo para que las siguieran.
Los jóvenes, encantados se dejaron llevar.
El mayor dijo.-¡Esto es mejor que ir al pueblo!- Y salieron corriendo tras las ellas. Con risas jactándose de lo que iban hacer.
Cuando más emocionados estaban con las chicas, estas se convirtieron en unos cadáveres con la car-ne gelatinosa, del susto se las quitaron de encima. Llenos de podredumbre gelatinosa corrieron por el bosque como si el viento se los llevase. La mujer de rojo que llevaba el perro, se le aparecía por donde quiera que miraban. Perdidos en la oscuridad con la adrenalina a cien, quedaron rodea-dos por una niebla.
Entre la niebla aparecieron las horribles y putrefactas calaveras. Daba asco ver como aquello que las cubría caía esparciendo un horrible olor. Se tiraron sobre sus presas y comenzaron a devorarlos.
La mujer que llevaba el perro, mantenía su forma humana, lo soltó y este corrió a alimentarse de la sangre de sus víctimas peleándose entre ellos, por los trozos, hasta que no,quedó nada ...continuará....
Entre la niebla aparecieron las horribles y putrefactas calaveras. Daba asco ver como aquello que las cubría caía esparciendo un horrible olor. Se tiraron sobre sus presas y comenzaron a devorarlos.
La mujer que llevaba el perro, mantenía su forma humana, lo soltó y este corrió a alimentarse de la sangre de sus víctimas peleándose entre ellos, por los trozos, hasta que no,quedó nada ...continuará....
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