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martes, 15 de enero de 2013

Ultima parte de...LA ROSA NEGRA...historia


         Cuando  cayó al suelo .Victoria se dio cuenta,  que el fin de Ana estaba cerca. Aland la  cogió  en  brazos, la metió  en  el  coche,Y salió  huyendo  rumbo  al hospital.
Victoria  miraba  a  Aland sin  poder  pronunciar  palabra, a pocos pasos de la entrada del Hospital. Una  lagrima  rodó  por  sus  mejillas, mientras contemplaba la mirada  desesperada de Aland.
     -Aland gritaba-¡Socorro!.... ¡Socorro!¡Ayuda!-Miró a Victoria  y  llorando le dijo -¡Aguanta mi amor!.... ¡Aguanta!
Ella estiró un brazo.  Entre  sus  manos  habían  misteriosamente unas rosas blancas.   Las  mostró a Él, en segundos; se convertían en  negras. Fue a explicarle  con la voz entrecortada….
-Vic...to...ria….
   Él puso entre sus labios el dedo índice; dándole a entender que no se preocupara y  dijo.  -Luego podemos  hablar. No quiero perderte. Guarda  fuerzas. -En  sus  ojos  reflejaba  cuanto  la  amaba.
   Victoria dejó el cuerpo de Ana,  antes que fuera demasiado tarde .Mientras ascendía contemplaba la mirada triste  de Aland , sus gritos llegaban a lo más profundo de su corazón.
- ¿Cómo no lo conocí antes?Ella  se  preguntó.
     Aland entraba al hospital con Ana en una camilla, rodeada de personal sanitario.
Victoria  antes de marcharse, sabía que tenía que dejar zanjado el problema con los Gutiérrez. Entonces, con rabia se dirigió a casa de los dos hermanos.
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     Comenzó a soplar un viento fuerte, como el de un huracán, e iba poniéndose cada vez más caliente, hasta casi ahogar a los hombres, de los Gutiérrez.
Preparaban sus armas para ir en busca de Aland y Ana. Los árboles doblados por el viento.  Otra  ves   sintieron  el sonido de la muerte. Los de fuera, comenzaron a  asfixiarse. Desesperados intentaban respirar y no podían  hacían gestos  con los brazos  e intentaban  correr pero caían como moscas.  La  mirada y la boca abierta, moviéndose, con  signos de epilepsias,  eran  pruebas  del sufrimiento que estaban pasando. Se  revolcaban, hasta  dejar su último  aliento. 
  Las  paredes y el  suelo no dejaban  de  cubrirse  con  una  especie  de  enredadera  llena  de  espinas  y  de  rosas  negras. Se hizo una calma, parecía como si todo hubiera  terminado;  pero la cosa no hacía  más que empezar. Los de dentro; sintieron el aire pero no le dieron importancia. Al acercarse Victoria,  notaban un escalofrío  por todo  el cuerpo. Los objetos de la habitación empezaron a moverse, estrellándose contra todo el que estuviera  cerca. Los pocos hombres que  le quedaban a los Gutiérrez, intentaban   huir  des-pavoridos olvidando que  llevaban armas. Pero  fueron  victimas  de  las  plantas.  Los  apretaba  como  serpiente  hasta  hacer  con  sus  cuerpos  ríos  de  sangre.
 Los hermanos, gritaban  a  unos  pocos.-¡Cobardes, no huyáis!-Disparaban de un lado a otro; uniendo sus espaldas cuidaban la retaguardia.
  El primer  hermano  en  ser  victima  de  Victoria.  Lo  tiró de un pie y lo  arrastró.

  Gritaba, tiroteando.-¡Suéltame ,Maldita sea¡¡Hermano ayúdame!-El otro daba  tiros a  la  nada, aterrado.
 Victoria, le empezó a dar vueltas en el aire, el  arma cayó al suelo.  El otro Gutiérrez  intentaba defender a su hermano,  disparando al aire.  Pero  aquello estaba fuera de su alcance, ni  siquiera  podía  llegar a él,  seguía dando vueltas y vueltas.
Victoria lo  soltó,  la velocidad, que  cogió  el  cuerpo  en  el  aire hizo  que  al chocar  contra  la  pared. Se  sintiera  el crujido del cuello al romperse. El otro hermano salió corriendo, buscando más balas .La habitación quedó envuelta en una niebla.Él caminaba hacia a tras, Luego una voz.
-Yo….soy…. Victoriaaaaa…….la rooooo......saaaaa....neeeee....graaaaa.
Las paredes temblaban. ÉL tragaba en seco,  sudaba  frío, caminando  hacia a tras con el arma ya cargada. Su cuerpo se eleva, los pelos de punta y aquel escalofrío que llegaba hasta los huesos, se  preguntaba.¿ Qué  era aquello. Lo  que  fuera  no podía  ser de este mundo. Su arma, era un simple juguete.
Algo comenzó a subir por sus pies enredándolo como un ovillo. Miró, era una planta en forma de enreda-dera llena de espinas y rosas negras. A  medida que lo cubrían, las espinas  quedaban  clavadas en el cuerpo, sangraba y gritaba de dolor. Hasta el cuello llegaron  las  ramas, levantándolo  a un metro del suelo, la sangre caía, lo apretó  tan fuerte que las espinas parecían cuchillas, hasta hacer rodar la cabeza con los ojos y la boca abierta llenas de sangre. por  la  boca  salia,  una  rosa negra.

     En el hospital Victoria aprovecho la última oportunidad, para despedirse de Aland .Él estaba sentado sin separarse de la cama. Cuando ella se movió.  Sonriendo, la miró fijamente. Ella contó su historia ,como pudo;  pidió perdón a Aland. Acarició su cara, de la nada sacó una rosa negra y se la dio diciéndole en Francés.
-Au... revoir .... cher….(Hasta luego querido)
En ese momento Ana dejó de respirar. Aland,  la cogió en sus brazos y llorando la acunaba acariciándole  el cabello.

Alan se iba de viaje, Esperando en el aeropuerto, leía un libro. Cuando llamaron, a la puerta de embarque, con las prisas lo dejaba  .Una chica se acercó a él y le dijo.
-Aland te dejabas esto.
Ella le  dio el libro. Cuando Aland, se dio cuenta que la chica, sabía su nombre .Fue a preguntarle que de donde lo conocía. Pero la joven había desaparecido. En el interior del libro; había una rosa negra. Aland, sonrió.
                                               FIN    
                                                                                               Autora: Yadila reyes.

  

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