Cuando cayó al
suelo .Victoria se dio cuenta, que el fin
de Ana estaba cerca. Aland la cogió en brazos, la metió en el coche,Y salió huyendo rumbo al hospital.
Victoria miraba a Aland sin poder pronunciar palabra, a pocos pasos de la entrada del Hospital. Una lagrima rodó por sus mejillas, mientras contemplaba la mirada desesperada de Aland.
Victoria miraba a Aland sin poder pronunciar palabra, a pocos pasos de la entrada del Hospital. Una lagrima rodó por sus mejillas, mientras contemplaba la mirada desesperada de Aland.
-Aland gritaba-¡Socorro!.... ¡Socorro!¡Ayuda!-Miró a Victoria y llorando le dijo -¡Aguanta mi amor!.... ¡Aguanta!
Ella estiró un brazo. Entre sus manos habían misteriosamente unas rosas blancas. Las mostró a Él, en segundos; se convertían
en negras. Fue a explicarle con la voz entrecortada….
-Vic...to...ria….
Él puso entre sus labios el dedo índice; dándole
a entender que no se preocupara y dijo. -Luego
podemos hablar. No quiero perderte. Guarda fuerzas. -En sus ojos reflejaba cuanto la amaba.
Victoria dejó el
cuerpo de Ana, antes que fuera demasiado
tarde .Mientras ascendía contemplaba la mirada triste de Aland , sus gritos llegaban a lo más profundo de su corazón.
- ¿Cómo no lo conocí antes?Ella se preguntó.
Aland entraba al
hospital con Ana en una camilla, rodeada de personal sanitario.
Victoria antes de marcharse,
sabía que tenía que dejar zanjado el problema con los Gutiérrez. Entonces, con
rabia se dirigió a casa de los dos
hermanos.
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Comenzó a soplar
un viento fuerte, como el de un huracán, e iba poniéndose cada vez más caliente, hasta casi ahogar a los hombres, de los Gutiérrez.
Preparaban sus armas para ir en busca de Aland y Ana. Los árboles doblados por el viento. Otra ves sintieron el sonido de la muerte. Los de fuera, comenzaron a asfixiarse. Desesperados intentaban respirar y no podían hacían gestos con los brazos e intentaban correr pero caían como moscas. La mirada y la boca abierta, moviéndose, con signos de epilepsias, eran pruebas del sufrimiento que estaban pasando. Se revolcaban, hasta dejar su último aliento.
Preparaban sus armas para ir en busca de Aland y Ana. Los árboles doblados por el viento. Otra ves sintieron el sonido de la muerte. Los de fuera, comenzaron a asfixiarse. Desesperados intentaban respirar y no podían hacían gestos con los brazos e intentaban correr pero caían como moscas. La mirada y la boca abierta, moviéndose, con signos de epilepsias, eran pruebas del sufrimiento que estaban pasando. Se revolcaban, hasta dejar su último aliento.
Las paredes y el suelo no dejaban de cubrirse con una especie de enredadera llena de espinas y de rosas negras. Se hizo una calma, parecía como si todo hubiera
terminado; pero la cosa no hacía más que empezar. Los de dentro; sintieron
el aire pero no le dieron importancia. Al acercarse Victoria, notaban un escalofrío por todo
el cuerpo. Los objetos de la habitación empezaron a moverse,
estrellándose contra todo el que estuviera cerca. Los pocos hombres que le quedaban a los Gutiérrez, intentaban huir des-pavoridos
olvidando que llevaban armas. Pero fueron victimas de las plantas. Los apretaba como serpiente hasta hacer con sus cuerpos ríos de sangre.
Los hermanos, gritaban a unos pocos.-¡Cobardes, no huyáis!-Disparaban de un lado a otro; uniendo sus espaldas cuidaban la retaguardia.
El primer hermano en ser victima de Victoria. Lo tiró de un pie y lo arrastró.
Gritaba, tiroteando.-¡Suéltame ,Maldita sea¡¡Hermano ayúdame!-El otro daba tiros a la nada, aterrado.
Los hermanos, gritaban a unos pocos.-¡Cobardes, no huyáis!-Disparaban de un lado a otro; uniendo sus espaldas cuidaban la retaguardia.
El primer hermano en ser victima de Victoria. Lo tiró de un pie y lo arrastró.
Gritaba, tiroteando.-¡Suéltame ,Maldita sea¡¡Hermano ayúdame!-El otro daba tiros a la nada, aterrado.
Victoria, le empezó a dar vueltas en el aire, el arma cayó
al suelo. El otro Gutiérrez intentaba defender a su hermano, disparando al aire. Pero aquello estaba fuera de su alcance, ni siquiera podía llegar a él, seguía dando vueltas y vueltas.
Victoria lo soltó, la velocidad, que cogió el cuerpo en el aire hizo que al chocar contra la pared. Se sintiera el crujido del cuello al
romperse. El otro hermano salió corriendo, buscando más balas .La habitación quedó
envuelta en una niebla.Él caminaba hacia a tras, Luego una voz.
-Yo….soy…. Victoriaaaaa…….la rooooo......saaaaa....neeeee....graaaaa.
Las paredes temblaban. ÉL tragaba en seco, sudaba frío, caminando hacia a tras con el arma ya cargada. Su cuerpo
se eleva, los pelos de punta y aquel escalofrío que llegaba hasta los huesos, se preguntaba.¿ Qué era aquello. Lo que fuera no podía ser de
este mundo. Su arma, era un simple juguete.
Algo comenzó a subir por sus pies enredándolo como un ovillo. Miró, era una planta en forma de enreda-dera llena de espinas y rosas negras. A medida que lo cubrían, las espinas quedaban clavadas en el cuerpo, sangraba y gritaba de dolor. Hasta el cuello llegaron las ramas, levantándolo a un metro del suelo, la sangre caía, lo apretó tan fuerte que las espinas parecían cuchillas, hasta hacer rodar la cabeza con los ojos y la boca abierta llenas de sangre. por la boca salia, una rosa negra.
Algo comenzó a subir por sus pies enredándolo como un ovillo. Miró, era una planta en forma de enreda-dera llena de espinas y rosas negras. A medida que lo cubrían, las espinas quedaban clavadas en el cuerpo, sangraba y gritaba de dolor. Hasta el cuello llegaron las ramas, levantándolo a un metro del suelo, la sangre caía, lo apretó tan fuerte que las espinas parecían cuchillas, hasta hacer rodar la cabeza con los ojos y la boca abierta llenas de sangre. por la boca salia, una rosa negra.
En el hospital
Victoria aprovecho la última oportunidad, para despedirse de Aland .Él estaba
sentado sin separarse de la cama. Cuando ella se movió. Sonriendo, la miró fijamente. Ella contó su
historia ,como pudo; pidió perdón a Aland. Acarició
su cara, de la nada sacó una rosa negra y se la dio diciéndole en Francés.
-Au... revoir .... cher….(Hasta
luego querido)
En ese momento Ana dejó de respirar. Aland, la cogió en sus brazos y llorando la acunaba acariciándole
el cabello.
Alan se iba de viaje, Esperando en el aeropuerto, leía un
libro. Cuando llamaron, a la puerta de embarque, con las prisas lo dejaba .Una chica se acercó a él y le dijo.
-Aland te dejabas esto.
Ella le dio el
libro. Cuando Aland, se dio cuenta que la chica, sabía su nombre .Fue a preguntarle que de donde lo conocía. Pero
la joven había desaparecido. En el interior del libro; había una rosa negra. Aland, sonrió.
FIN
Autora: Yadila reyes.
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