Estando a punto de alcanzar la gloria, gracias a su carrera de modelo. Un antiguo novio, le pidió una última cita.
En aquel momento la felicidad la agraciaba. Fue incapaz de ver maldad, ni de rechazarlo.Todo lo contrario, deseaba lo mejor, tanto para, Él, como para cualquier otra persona. El joven sin embargo no tenía buenas intenciones.
Antes de irse a cenar, Ella quiso hacer un brindis.
-¡Brindemos por el futuro! - Dijo ella levantando la copa.
-¡Si ! ¡Sobre todo por el tuyo!- Dijo él, mientras rosaba la copa de ella sonriendo.
A la primera oportunidad que tuvo. Enveneno la copa de Victoria.
El vino destrozaba las entrañas de la joven. Mientras, él se regocijaba mirando como sufría.
Victoria, no podía articular palabra. Retorcida de dolor en el suelo, la dejó.
Antes de marcharse tomó el último trago que le quedaba. Depositó su copa sobre la isla de la cocina donde estaban en ese momento. fríamente sin mirara atrás , sabiendo, logrado su objetivo. Salió de la casa.
Sin ni siquiera mostrar el menor signo de arrepentimiento.
Ella no podía aceptar morir en aquel momento.
-¡Ahora.. No!-Pensó.
Pasó algo, difícil de asimilar. Sobre todo para los incrédulos. El cuerpo de Victoria, murió pero el alma se aferró a la tierra, prometiendo vengarse de los hombres.
-¡El primero, serás Tú! -Último pensamiento que tubo, mientras aún poseía su cuerpo mortal.
Con ser un espíritu no se conformó. No quería dar, tan sólo unos pequeños sustos. Aprendió a usar sus energías. Consiguió hacerse mas fuerte, podía mover cualquier cosa. El odio, las ansias de venganza, la segaban.
En la celda, antes de ser juzgado su antiguo novio, sintió una presencia negativa. Estaba oscuro, pero no necesitaba ver para saber que había algo allí. Sudores y escalofríos fueron testigos de que aquello no había venido para nada bueno.
.-¡No puede ser ningún preso! Estoy solo en esta celda. ¡Seguro seras tú! -Dijo él en voz baja, esperando respuesta.
Algo comenzó a apretarle del cuello, hasta cortar su respiración. Un susurro en el oído, lo heló......
- Si... soy... Yo. Asesino ......A..se..si..no...-Lo soltó, resopló una, otra vez, repitiendo para atormentarlo.-A...se...si...no.... A....se...si....no
Dio un tirón a las sábana que lo cubría dejándolo a merced del terror, paralizado. Mientras le iba rodeando el cuello con ellas. Quería moverse para defenderse pero no podía. Lo arrastró, hasta llegar a las barras de hierro de la celda, donde lo colgó.
Los pataleos despertaron, al carcelero. Pero cuando llegó era tarde. Sintió desde lejos, dar sus últimas golpes contra el hierro.
Encendió las luces. Al tocarlo unos escalofrío horripilantes embargaron el cuerpo del guarda. Haciendo eterno e insoportable, desatar el cuerpo ya inerte del preso. Sobre la cama de la victima había una rosa negra. Estaba, fresca. Esto y los vellos de punta, aumentaron el malestar del guardia.
-¿Cómo ha llegado esto aquí? ¡Amenos que se la facilitara, Yo! ¡Y no ha sido así!-Pensó.
Tuvo respuesta al instante. Algo sopló su cara, logrando mover sus cabellos. Ya no pudo soportar mas el miedo. Salió, (pitando) ........
-¡De todas maneras ya no puedo hacer nada por él!- Se justificaba , mientras salía de aquel lugar corriendo.
Victoria, empecinada en no abandonar este mundo, comenzó a buscar algún cuerpo que pudiera poseer. Necesitaba una mujer joven y guapa; empleó días enteros en lo mismo. Decidió ir a los suburbios.
Entre la basura encontró una joven, drogada, tirada entre escombros, estaba sucia , pero era muy guapa.
-¡Si !..Tú me puedes servir, después de todo; eres un desperdicio de la sociedad. Yo, te daré una vida mejor.- Afirmó, Victoria.
..................................continuará................................................................................................................
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